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Opinión - 08/6/19 - 12:00 AM

Beca Universal, ¿requiere revisión?

El estudiante beneficiario debe tener una calificación mínima de 3.0 por trimestre y buena conducta, además se requiere la participación de los padres en reuniones periódicas, entre otros requisitos.

El objetivo de minimizar la deserción escolar .

La Beca Universal entró en vigor el 23 de agosto del 2010 bajo la Ley 40, con el objetivo de minimizar la deserción escolar que afecta a un 25% de los estudiantes de entre 15 a 19 años.

El estudiante beneficiario debe tener una calificación mínima de 3.0 por trimestre y buena conducta, además se requiere la participación de los padres en reuniones periódicas, entre otros requisitos.

Dado que, el nivel de pobreza y en las áreas indígenas el 90% de la población vive en pobreza extrema, es cierto que una mayoría de los estudiantes de nuestro país requieren apoyo económico para continuar sus estudios.

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El problema con la Beca Universal es que no incluye un criterio de mejoramiento educativo, concediéndose indistintamente, aun a aquellos estudiantes que no hacen un mínimo esfuerzo por aprovechar la oportunidad que se les brinda para culminar sus estudios.

Esta falencia de la Beca Universal como política educativa, se debe a la falta de una línea base que permitiera tener indicadores claros de resultado, y a criterios de rendimiento escolar que no generan interés en lograr mejores resultados de aprendizaje, ya que el estudiante sabe que va a recibirla indistintamente de su rendimiento.

A pesar de la Beca, los fracasos escolares se mantienen, y hay que prestarle atención a esta realidad, ya que estamos enseñando a nuestros futuros líderes y profesionales conformismo y a ser premiados por el mínimo esfuerzo incentivando la mediocridad.

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Por lo tanto, es necesario hacer adecuaciones a la ley, enfocando el programa a niños y jóvenes de escasos recursos, incluyendo evaluaciones periódicas y mejorando el estándar académico requerido para gozar del beneficio.

En la revisión al programa, se debe incluir un criterio de supervisión del desempeño de los estudiantes y de cómo el dinero que se les entrega repercute en su rendimiento escolar y riesgos de deserción del colegio.

Esta revisión debe basarse en los logros del programa, ya que, actualmente la mayoría de la población estudiantil panameña se encuentra gozando del mismo con un nivel de compromiso bajo, dado el mínimo rendimiento académico que se exige.

Luego de esto, se hace imperativo y urgente que nuestros diputados tomen en consideración una reforma a esta ley, ya que si bien el objetivo es positivo, el impacto y resultados para el país son en gran medida desacertados, ya que no está contribuyendo a mejorar el rendimiento de los estudiantes panameños.