Opinión - 10/2/19 - 12:00 AM

Bandera política de la discapacidad

En Panamá, existen muchos obstáculos a los que las personas con discapacidad debemos enfrentarnos, no solo están las barreras arquitectónicas, sociales, culturales; también está la dependencia, que es la limitación más difícil de derribar.

Elodia Muñoz | [email protected] |

Las personas con discapacidad hemos sido excluidas desde siempre, el rechazo y la discriminación han sido parte de nuestra vida. Este tema ha sido tabú por décadas, es el malestar del que nadie quiere hablar por la ignorancia en la que la sociedad vivía y que lastimosamente aún permanece en algunos sectores.

Es importante saber que existen diferentes tipos de discapacidad, unas más visibles que otras, desde luego. Las discapacidades física, sensorial y mental no pueden ser tratadas de la misma forma. Dentro de estos tipos de discapacidad también existen grados, el muy grave, grave, moderado y leve. Además, las personas con discapacidad, al igual que el resto de los mortales, tienen diferencias individuales respecto a sus circunstancias, y calidad de vida.

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En Panamá, existen muchos obstáculos a los que las personas con discapacidad debemos enfrentarnos, no solo están las barreras arquitectónicas, sociales, culturales; también está la dependencia, que es la limitación más difícil de derribar, y para ello se necesitan las oportunidades que llegan a ser las herramientas adecuadas. Las personas con discapacidad, contamos con la Ley 42, una multiplicidad de decretos, reglamentos y convenios, y como un hecho jocoso, somos vastos en leyes, y la desigualdad campea por doquier, normativas que deben ser cumplidas, pero además deben existir sanciones a quienes no la acaten, respetarse los convenios de inclusión laboral en las instituciones, tanto públicas como privadas. Las oportunidades laborales, académicas y sociales deben ir de la mano y ser una realidad, solo así podremos hablar de un Panamá, inclusivo, respetuoso.

La población con discapacidad se encuentra en una vulnerabilidad, víctima del abuso político de los mal llamados líderes de la discapacidad. La discapacidad ha sido usada como bandera política por algunos movimientos partidistas, que en su afán de asegurarse un puesto de trabajo, no han dudado en utilizar este tema tan sensible para sus propósitos y ahora nuevamente se intentan colar en esta cruzada electoral para seguir acaparando los espacios laborales.

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Para los que tenemos una discapacidad física, hemos luchado infatigablemente, emprendiendo campañas de sensibilización desde la formación académica, viendo con tristeza y pesar cómo algunos bajo la bandera de un movimiento social, lucran de la discapacidad ajena y propia.

No todos los que padecemos discapacidad nos sentimos representados por quienes están negociando con los partidos políticos, a ver quienes se quedan en los puestos claves como quien reparte un pastel a diestra y siniestra, lo que ha generado una división entre los movimientos de discapacidad, esperemos los resultados y las noticias que nos traen los emisarios de la discapacidad, formado por padres, hermanos, esposos, hijos y demás entorno, que son quienes dicen ayudar a que la vida de las personas con discapacidad sea lo más apacible, digna y feliz. Nada Más.

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