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nytimesinternationalweekly - 18/1/20 - 09:00 AM

Voluntarios intentan salvar los bosques de la sequía provocada por el cambio climático

Más de 180 mil hectáreas de bosque en Alemania están en peligro o han muerto en años recientes, de acuerdo con datos del Gobierno. A los alemanes les preocupa la supervivencia de sus bosques, un tesoro natural al que consideran parte de su identidad. Así que hacen lo que pueden para ayudar.

Bosques son fuente de inspiración en Alemania y la gente lucha por salvarlos. Olaf Eggert (centro), guardabosques, con voluntarios en siembra de árboles en Schierke. Foto/ Lena Mucha para The New York Times.
  • Melissa Eddy

SCHIERKE, Alemania — Voluntarios se reunieron alrededor de un montón de pequeñas ramas de abedul de las que brotaban hojas en un extremo y una maraña de raíces en el otro. Uno por uno tomaron un manojo de las plántulas y se abrieron paso por ramas caídas cubiertas de nieve, en busca de hoyos cavados en la tierra negra en los márgenes del Parque Nacional de Harz, en el corazón de Alemania.

“Tienen que cubrirlas bien, y no dejen ninguna burbuja de aire bajo las raíces”, advirtió Olaf Eggert, el guardabosques responsable de este tramo de bosque.

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Más de 180 mil hectáreas de bosque en Alemania están en peligro o han muerto en años recientes, de acuerdo con datos del Gobierno. A los alemanes les preocupa la supervivencia de sus bosques, un tesoro natural al que consideran parte de su identidad. Así que hacen lo que pueden para ayudar.

En los 80, los temores de que los bosques alemanes estuvieran moribundos debido a la lluvia ácida causaron protestas generalizadas. Leyes para frenar las emisiones llevaron a la larga a un resurgimiento de los bosques. De forma más reciente, el aumento en las temperaturas causado por el cambio climático amenaza a los bosques alemanes. Una sequía severa en el 2018 seguida por otro verano excepcionalmente seco el año pasado dejó a los árboles vulnerables a escarabajos escolitinos. Al estrés se suma la falta de diversidad, puesto que los bosques primitivos fueron talados hace cientos de años y reemplazados con pinos que crecen más rápido, pero son menos resistentes.

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Los bosques tienen un lugar especial en la psique alemana, al remontarse a las tribus germánicas que veneraban a los árboles de tilo y los robles que cubrían sus tierras. Los románticos alemanes del siglo 19 resucitaron la imagen del bosque como lugar mítico, que podría representar un peligro, como en “Caperucita Roja”, u ofrecer protección, como en “Blanca Nieves”.

La industrialización llevó a los alemanes a ver los bosques como una fuente de riqueza que podría ser administrada y cosechada. En respuesta, nació el conservacionismo, con la introducción de esfuerzos de reforestación.

Guardabosques calcularon que se plantaron 80 mil brotes en los alrededores de Schierke en el 2019. En lo más profundo del parque, se deja que la naturaleza se repare a sí misma, lo que enfrenta a conservacionistas con silvicultores, a quienes les preocupa que no quitar árboles muertos haga que las plagas de insectos se propaguen. Los esfuerzos de reforestación están entre las iniciativas en un paquete de casi 889 millones de dólares aprobado por el Gobierno el año pasado para ayudar a los bosques.

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Cornelius Meyer-Stork es uno de los silvicultores privados que poseen casi la mitad de todos los bosques de Alemania. Recibió con beneplácito el apoyo del Gobierno, señalando que los agricultores de la Unión Europea reciben unos 288 dólares en subsidios por cada hectárea. En contraste, dijo, “los silvicultores no reciben nada”.

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