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nytimesinternationalweekly - 07/10/19 - 06:00 PM

'Terminator' aún persigue a Linda Hamilton

La actriz nunca se habría imaginado el impacto que tendría en su carrera, luego de rodar la primera película en 1984.

Linda Hamilton entrenó con los Boinas Verdes y aprendió a disparar lanzacohetes para interpretar a Sarah Connor. Foto/ Akasha Rabut para The New York Times.
  • Kyle Buchanan

NUEVA ORLEANS — Linda Hamilton se ríe con gran bravuconería. Sería intimidante si no se le diera con facilidad, y si no la ofreciera con tanta frecuencia a costa de sí misma.

Tomen, por ejemplo, la anécdota que Hamilton cuenta sobre la vez que fue a un salón de billar poco después de que Terminator 2: Juicio Final le había dado un lugar en el firmamento de la cultura pop.

Hamilton podía sentir que la gente la reconocía: ¿era en verdad la actriz que había interpretado a Sarah Connor, la mesera convertida en guerrera en la película más exitosa de 1991? Dijo que escuchó a alguien decir: Ésa no puede ser ella. ¡Jugaría al billar mucho mejor que eso!. Recordando ese momento, soltó esa carcajada.

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No soy Sarah Connor, que puede hacer todo de manera brillante, declaró.

Después de casi tres décadas tratando de sacudirse la sombra de Sarah, la actriz, de 62 años, finalmente volvió a interpretar el personaje para Terminator: Destino Oculto, que se estrenará en noviembre.

Cuando rodaba la primera película de Terminator, estrenada en 1984, ella nunca se habría imaginado el impacto que ésta tendría en su carrera.

¿Que si creí que yo iba a convertirme en una estrella de películas de acción y aventuras? ¡Jamás!, dijo. Iba a ser una actriz shakespeareana, y con ‘Terminator, todo dio un giro.

En esa trascendental cinta de ciencia ficción, Sarah Connor era una mujer común que es blanco de un androide que viaja en el tiempo (Arnold Schwarzenegger) porque ella más adelante dará a luz al salvador de la humanidad. Hamilton pasó gran parte de su papel encogiéndose de miedo o huyendo.

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Años después, cuando el director James Cameron le preguntó si quería unirse a Terminator 2, Hamilton sólo tuvo una petición: en lugar de interpretar a la damisela en peligro, quería que Sarah hiciera locuras.

Lo escribí totalmente basado en su directriz, dijo Cameron.

Hamilton tendría que ponerse en asombrosamente buena forma física. Sólo que había un detalle: Tenía seis meses de embarazo cuando Jim me contactó, dijo. Estaba casada con el actor Bruce Abbott cuando Cameron sugirió una secuela; para cuando él regresó con un guión final, la actriz estaba criando a su hijo recién nacido, Dalton, y Abbott le había pedido el divorcio.

Ella lo vio como una oportunidad para verter en Sarah todo lo que estaba sintiendo. El resultado fue una de las heroínas de acción más inolvidables de todos los tiempos. La desventaja fue que Hollywood simplemente le ofrecía más mujeres guerreras, ninguna tan interesante como el personaje que acababa de interpretar.

No habían saltado chispas románticas entre Cameron y su protagonista durante la primera cinta de Terminator, pero no mucho después de haber filmado Terminator 2, empezaron a vivir juntos y tuvieron una hija, Josephine.

Esa relación fue un misterio para todos nosotros —incluso para Jim y yo— porque no hacíamos pareja para nada, comentó Hamilton.

Su relación duró siete tumultuosos años.

Ella se sorprendió hace dos años cuando Cameron le preguntó si interpretaría a Sarah una vez más. Tim Miller iba a dirigir una nueva película de Terminator que Cameron produciría, y ambos sentían que para que ésta funcionara, Hamilton necesitaba volver.

La actriz tuvo que ser convencida. No es que tuviera miedo de decepcionar a los fans, aclaró. Tenía miedo de decepcionar a Sarah Connor.

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Hamilton tuvo que meterse más de lleno que nunca en el papel, aprendiendo a disparar un lanzacohetes y poniéndose en forma a los 60 años. Entrenó con los Boinas Verdes.

Éste fue un esfuerzo 10 veces mayor que le puse en la segunda película, afirmó.

Sarah pelea en tierra, aire y agua en Terminator: Destino Oculto. Hamilton quiso hacer la mayoría de las escenas de peligro.

Después de que terminó el rodaje de Destino Oculto, pasé tres meses en el sofá comiendo pay, y luego me desperté una mañana y dije: ‘¡híjole, eso estuvo divertido!, admitió Hamilton.