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nytimesinternationalweekly - 24/5/20 - 04:00 PM

Regresan a clases con precaución en Alemania

Los pasillos han sido convertidos en sistemas de una sola dirección. Los descansos son escalonados. Los maestros usan cubrebocas, y las ventanas y puertas se mantienen abiertas.

Si escuelas no abren, dijo un director, los padres no pueden volver al trabajo. Una clase de preparatoria en Neustrelitz. Foto / Emile Ducke para The New York Times.
  • Katrin Bennhold

NEUSTRELITZ, Alemania — Era el primer día de regreso a la escuela de Lea Hammermeister después de casi dos meses en casa y ya se preparaba para una prueba.

No era una prueba de matemáticas o de física. Era una prueba de coronavirus.

Hammermeister, estudiante de preparatoria, ingresó a la carpa levantada en el patio de la escuela junto con algunos compañeros de clase —todos a unos 2 metros de distancia— y recogió un kit de prueba. Se insertó el hisopo profundamente en la garganta, atragantándose un poco como se le indicó, luego cerró y etiquetó la muestra antes de regresar a clase.

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Tardó menos de 3 minutos. Los resultados le llegaron a su correo electrónico a la mañana siguiente. Una prueba positiva requeriría quedarse en casa dos semanas. Hammermeister dio negativo. Ahora usa un sticker verde que le permite andar por la escuela sin cubrebocas —hasta la siguiente prueba cuatro días después.

La prueba autoaplicada es uno de los esfuerzos más interesantes en Europa al tiempo que los países experimentan cómo reabrir las escuelas. El reinicio de clases está al centro de cualquier plan para reabrir las economías. Así que la forma en que Alemania y otros países manejen esta etapa de la pandemia brindará una lección esencial para el resto del mundo.

“Las escuelas son la columna vertebral de nuestras sociedades y economías”, dijo Henry Tesch, director del plantel en el norte de Alemania que realiza las pruebas. “Sin las escuelas, los padres no pueden trabajar y a los niños se les está robando un valioso tiempo de aprendizaje y, a la larga, una parte de su futuro”.

En Alemania, que recientemente anunció que reabriría la mayoría de los aspectos de su economía y permitiría que todos los estudiantes regresaran en las próximas semanas, el tamaño de los grupos ha sido reducido a la mitad. Los pasillos han sido convertidos en sistemas de una sola dirección. Los descansos son escalonados. Los maestros usan cubrebocas, y las ventanas y puertas se mantienen abiertas.

La escuela en Neustrelitz sigue siendo una excepción. Pero al ofrecer pruebas gratuitas a maestros y estudiantes dos veces por semana, se enfoca en una pregunta central que obsesiona a todos los países en esta etapa de la pandemia: ¿qué tan contagiosos son los menores?

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La evidencia sugiere que los niños tienen menos probabilidades de enfermarse gravemente de COVID-19 que los adultos. Pero una pequeña cantidad de menores se ha enfermado seriamente y algunos han muerto.

Los niños a menudo no presentan síntomas, lo que hace que sea menos probable que les hagan pruebas y más difícil de ver si transmiten el virus y cómo. La posibilidad de que los escolares pudieran convertirse en súper propagadores del coronavirus es el dilema central para los países que buscan reabrir.

Un estudio publicado en Alemania halló que los niños infectados portaban la misma cantidad del virus que los adultos. Otros estudios, incluyendo dos de China, sugieren que los niños pueden ser menos contagiosos, tal vez porque a menudo no tienen los síntomas que ayudan a propagarlo, como la tos.

“La evidencia aún no es concluyente”, dijo Richard Pebody, líder de equipo para patógenos de alta amenaza en la Organización Mundial de la Salud.

Una precondición para que cualquier país abra las escuelas es que las tasas de transmisión comunitaria estén en niveles manejables, dicen los epidemiólogos.

La evidencia preliminar de los países que han liderado la reducción en la transmisión comunitaria y la apertura de escuelas luce esperanzadora, dijo Flemming Konradsen, director de la Escuela de Salud Global, en la Universidad de Copenhague.

Tras permitir que los niños más pequeños regresaran hace más de tres semanas, Dinamarca acaba de anunciar que el factor de reproducción del virus —el promedio de personas que se contagian por cada persona recién infectada— se mantuvo por debajo de 1.

Alemania anunció que todos los niños regresarían después de que una prueba de dos semanas en las preparatorias no impidió que cayeran las cifras generales de transmisión.

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Pero la enseñanza en la era de una pandemia conlleva muchos retos: en la preparatoria de Neustrelitz, casi un tercio de los maestros está fuera porque son mayores o están en riesgo.

No hay suficientes aulas para permitir que los mil estudiantes asistan a clase y aún se mantengan 2 metros separados, lo que significa que a lo sumo un tercio puede estar en la escuela a la vez.

“El coronavirus está exponiendo todos nuestros problemas”, dijo Tesch, el director de Neustrelitz. “Es una oportunidad para reconsiderar nuestras escuelas y experimentar”.

Tesch reconoce que su escuela puede hacer las pruebas sólo porque le ofrecieron kits gratis. Normalmente costarían alrededor de 40 euros cada uno. Pero dijo que el Gobierno debería considerar pagar pruebas similares en todos los planteles.

“Es mucho dinero, pero es más barato que cerrar la economía”, afirmó.

Christopher F. Schuetze, Constant Meheut y Martin Selsoe Sorensen contribuyeron con reportes a este artículo.

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