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nytimesinternationalweekly - 22/5/20 - 12:00 PM

Pasatiempos antiguos ayudan a distraer la mente en cuarentena

Algunos son más que una válvula de escape creativa o mental, también tienen aplicaciones prácticas. Tejer es un ejemplo.

“La gente que hace manualidades halla la forma de aprovechar al máximo lo disponible”, dice Franklin Habit. Foto / Jared Soares para The New York Times.
  • Amanda E. Newman

Al tiempo que la pandemia del coronavirus hunde al mundo —y al futuro— en un estado de incertidumbre, más gente está recurriendo a pasatiempos chapados a la antigua.

“He optado por algo totalmente victoriano”, dijo Rhian Rees sobre el prensado de flores, un hobby de su niñez que ha redescubierto recientemente. “Se siente como si estuviéramos de vuelta en los viejos tiempos cuando la vida se sentía más frágil”.

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Muchos, como Lucy O’Farrelly, han estado adoptando pasatiempos nuevos. O’Farrelly fue enviada temporalmente a casa de su empleo como asistente de producción en Londres, así que ha estado haciendo la prueba con collages.

También ha incursionando en jardinería y prensado de flores. “Es relajante”, dijo a The New York Times. “Como que estamos retrocediendo un poco en el tiempo”.

La habilidad de generar actividades “por y para uno mismo, ése es un verdadero plus”, señaló Anders Ericsson, autor y profesor de psicología en la Universidad Estatal de Florida.

Algunos pasatiempos son más que una válvula de escape creativa o mental: también tienen aplicaciones prácticas. Tejer es un ejemplo.

“En tiempos de peligro y crisis, la gente que hace manualidades halla la forma de aprovechar al máximo lo que hay disponible”, comentó Franklin Habit, autor en la industria del tejido, a The Times. Quizá es por eso que “Doomsday Knits” (Tejidos del Fin del Mundo), un libro que incluye patrones para tejer prendas cómodas de supervivencia, se ha estado vendiendo rápidamente desde su reedición esta primavera.

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“Voy a aventurarme a decir que la rama postapocalíptica de la ciencia ficción no es a donde nos dirigimos”, señaló Deborah Nadoolman Landis, una diseñadora de vestuario de Hollywood, a The Times. “Creo que la gente quiere tomar pañuelos bordados y unirlos con costuras para hacer una blusa —cosas que son bonitas y suaves que ayuden con un sentido de seguridad en un momento que es tan desconocido”.

Landis cree que el interés renovado en las manualidades es parte de un impulso humano de ser creativo.

“En el deleite de hacer algo que tú mismo puedes usar, así sea un cubrebocas o un suéter, hay un enorme sentido de confianza en uno mismo, en esa habilidad de ser autosuficiente”, afirmó.

Independientemente de la actividad, los pasatiempos tienen beneficios perdurables. Estudios muestran que bajan la presión arterial y el ritmo cardiaco, y que la gente reporta un mejor estado de ánimo y menos estrés.

Los expertos afirman que el propio pasatiempo importa menos que lo inmersos que estamos en ello.

“Lo que surgió en los estudios fue: ‘¿qué tan capaces somos de dejar de pensar en algo?’”, dijo Matthew J. Zawadzki, autor de dos de esos estudios. “Cuando volvemos de una actividad de esparcimiento, a menudo nos reconectamos, podemos concentrarnos mejor y estamos de mejor humor”.

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Tom CJ Brown, un animador y cineasta en Nueva York, tiene mucho tiempo de querer aprender a tocar “Claro de Luna” en el arpa. Con sus oportunidades laborales agotándose, decidió que ahora era el momento. El problema es que no tenía un arpa. Así que construyó una.

“Colocar manos de pintura en un pedazo de madera, literalmente viendo cómo se seca la pintura: esto es perfecto”, declaró Brown a The Times.

Le tomó 12 días armar el arpa de un kit prefabricado. Aún no ha dominado “Claro de Luna”, pero aprendió a tocar “Mary Tenía un Corderito”.