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nytimesinternationalweekly - 12/2/20 - 06:00 PM

Honeyland: la vida de una apicultora es una historia universal

El filme se estrenó en el Festival de Cine de Sundance el año pasado y se llevó los tres premios más importantes. Luego ganó también elogios en festivales más pequeños en todo el mundo.

Hatidze Muratova, la apicultora macedonia en “Honeyland”, filme nominado a dos Óscares. Foto / Neon.
  • Sara Aridi

Una película poco conocida entre los contendientes al Óscar con elencos estelares como Guasón, Historia de un Matrimonio y Había Una Vez, en Hollywood ha roto esquemas discretamente.

Honeyland es la primera película en ser nominada como mejor documental y mejor largometraje internacional en los Premios de la Academia, que serán anunciados mañana por la noche en Los Ángeles.

Sigue a Hatidze Muratova, una apicultora de mediana edad cuya pacífica vida en el campo de Macedonia se ve trastornada cuando una caótica familia se muda enseguida.

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El filme se estrenó en el Festival de Cine de Sundance el año pasado y se llevó los tres premios más importantes. Luego ganó también elogios en festivales más pequeños en todo el mundo.

A. O. Scott, crítico de The New York Times, la nombró la mejor película del 2019. La cinta, escribió, es nada menos que una épica descubierta, una alegoría ambientalista de la vida real y, no menos importante, una comedia incisiva sobre el problema milenario de los vecinos desconsiderados.

Honeyland es el largometraje debut de los directores Tamara Kotevska y Ljubomir Stefanov.

Al comienzo, Honeyland captura a Muratova cantándoles a sus abejas; vendiendo su miel en Skopje, la capital; y cuidando de su madre enferma y octogenaria, quien es parcialmente ciega y sorda.

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Entonces conocemos a los nuevos vecinos: Hussein Sam, su esposa, los siete hijos de ambos y su ganado y sus pollos. Así como Muratova es tranquila y animada, la familia de Sam es escandalosa y malhumorada. Sam hace el intento de dedicarse a la apicultura y rompe la regla de oro de Muratova: dejar la mitad de la miel a las abejas.

Sam tal vez da la impresión de ser el villano —sus costumbres amenazan el destino de Muratova y sus abejas. Por otra parte, es simplemente un padre que intenta mantener a su familia y satisfacer a un comprador impaciente. Su predicamento, dijeron los directores, es sólo un elemento que hace que Honeyland sea una historia universal.

La película funciona como un espejo, dijo Kotevska por teléfono. Algunas personas se reconocen en Hatidze. Algunas se reconocen en la otra familia.

Su disputa impulsa la narrativa en Honeyland. El resultado es una historia que aborda la soledad, el capitalismo y una forma de vida en proceso de desaparecer.

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Stefanov dijo que él y Kotevska querían que la película mostrara cómo es que la avaricia funciona a un nivel muy básico.

Kotevska dijo que la nominación a mejor largometraje internacional es prueba de que el trabajo de ficción y no-ficción no debería ser juzgado por separado.

Nuestro entendimiento del cine es que no debería tener fronteras, dijo. Contar bien una historia es contar bien una historia.