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nytimesinternationalweekly - 14/2/20 - 03:00 PM

Famosos se unen para salvar un paraíso

Una empresa construye una planta y dice que usa un sistema con emisiones de carbono cero para producir electricidad. Sin embargo, “La gente acomodada quiere que todo siga igual para que ellos puedan seguir siendo los acomodados”, dijo Diego Righini, el gerente general.

Entre oponentes de una planta de energía térmica en Castel Giorgio, Italia: Alessandro Michele (centro), diseñador principal de Gucci. Foto / Stephanie Gengotti para The New York Times.
  • Jason Horowitz

CASTEL GIORGIO, Italia — Fausto Carotenuto, propietario de un centro de bienestar espiritual y yoga en Umbria, el antiguo corazón etrusco de Italia, percibe energía mala bajo sus pies. Una compañía geotérmica quiere construir una planta en un campo cerca de sus tierras. Se imagina consecuencias apocalípticas si él y sus aliados no la detienen.

Habría sismos artificialmente provocados, manantiales envenenados, jardines infértiles y lagos arruinados. Un desastre, aseguró.

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Durante casi una década, Carotenuto ha luchado contra la planta con la ayuda del alcalde de Castel Giorgio, a orillas del Lago Bolsena. Pero en julio tras múltiples demandas, acusaciones de conflictos de interés y maniobras políticas, la oficina del Primer Ministro de Italia decidió que el proyecto experimental podría proceder y cavar profundamente en la tierra volcánica.

En septiembre, Carotenuto reunió aliados. Lejos de las multitudes de Roma y Milán, y de la Toscana amada por los magnates de los fondos de cobertura, para ellos esta área se había vuelto sinónimo de la esencia de un ideal italiano: un paraíso rústico e inmaculado. No querían que una planta geotérmica lo estropeara.

Fue clave tener a su lado a Alice Rohrwacher, directora y ganadora del Gran Premio de Cannes que creció en una granja de miel en el área. Había librado una batalla anterior contra la invasión de lucrativos árboles de avellanas sembrados para alimentar el apetito italiano por la Nutella.

Luego estaba Jonathan Nossiter, un director de cine cuyos documentales se oponen a la gran industria del vino y apoyan la agricultura natural. (El hermano de Nossiter, Adam, es un corresponsal de The New York Times en Francia).

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Carotenuto también reclutó al socio de Nossiter en una granja, Massimiliano Petrini, que alguna vez trató la mordedura de una víbora con choques eléctricos.

Y luego estaba Alessandro Michele, diseñador principal de Gucci y dueño de un castillo cercano. Acordó contribuir económicamente para que un abogado ambiental entablara una demanda y obstaculizara la construcción de la planta.

No soy geólogo, tengo otro trabajo, dijo Michele. Mi trabajo es preservar la belleza. Y ¿no tiene la belleza un valor?.

La empresa que construye la planta dice que usa un sistema con emisiones de carbono cero para producir electricidad. Nunca provocaría un sismo, afirma. La gente acomodada quiere que todo siga igual para que ellos puedan seguir siendo los acomodados, dijo Diego Righini, el gerente general.

Righini argumentó que los más de 10 millones de euros, o 11.1 millones de dólares, invertidos para construir la planta atraerían a trabajadores, creando familias y jardines de niños. Indicó que la construcción empezaría este mes, pese a la demanda. Sugirió que Enel, el gigante de la energía italiana que había cavado sin éxito en busca de energía geotérmica en el área hace décadas, había comprado a la oposición para aplastar a los competidores independientes como él.

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Luigi Parisi, jefe de operaciones geotérmicas de la compañía de energía verde de Enel, calificó las acusaciones de infundadas.

Todos estos negocios y política hastiaron a Michele.

Me pregunto, en el 2020, ¿realmente aún necesitamos destruir todo?.

Anna Momigliano contribuyó con reportes a este artículo.