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nytimesinternationalweekly - 06/11/19 - 06:00 PM

Dramatizan la realidad del peligro de las adicciones

El elenco habló de la obra en centros de recuperación y la presentó ante adictos y terapeutas durante su desarrollo y producción en Londres.

“Georgia Mertching Is Dead” refleja la vida de su autora. Foto/ Emon Hassan para The New York Times.
  • Jesse McKinley

El teatro estadounidense abunda en historias clásicas de los peligros de beber alcohol y otros hábitos nefastos.

Allí está Mary Tyrone deambulando por el escenario ofuscada por la morfina en Largo Viaje hacia la Noche; George y Martha, peleando sobre el bebé y mientras beben en ¿Quién Teme a Virginia Woolf?; y los habitantes de un barrio bajo en Llega el Hombre de Hielo, siempre prometiendo ponerse sobrios —sólo que hoy no.

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Pero ahora que las sobredosis están a niveles récord preocupantes y la recuperación ya no es un secreto susurrado, una nueva oleada de obras de teatro que abordan las realidades de la rehabilitación y los retos de la sobriedad ha comenzado a emerger, a menudo creadas por dramaturgos que han lidiado con esos problemas ellos mismos.

Y parte de su misión, dicen, es eliminar el estigma de estas luchas. Amo a los borrachos: yo soy una, ¿no?, dijo la dramaturga Catya McMullen, de 32 años, que tiene 16 años de estar sobria. Pero en realidad son simplemente personas que sienten las cosas profundamente.

McMullen es la autora de Georgia Mertching Is Dead, sobre tres protagonistas de sexo femenino de unos 30 años que se hicieron amigas mientras dejaban sus hábitos en la adolescencia, una historia que refleja la vida de McMullen.

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En la obra autobiográfica The White Chip de Sean Daniels, el problema del dramaturgo es el alcohol, algo que le costó un empleo de alto nivel en el teatro en el 2011 después de que llegó borracho a varios eventos. Sólo trataba de procesar lo que pasaba conmigo, simplemente como un ejercicio para sacarlo, afirmó Daniels, de 46 años, que tiene ocho años sobrio.

Pero el tema de la recuperación conlleva unos desafíos dramáticos. La forma convencional de las historias occidentales —con principio, punto intermedio y fin— no relata las historias de adicción muy bien porque la recuperación, en particular, no tiene un fin concreto, dijo Duncan Macmillan, autor de la obra de teatro People, Places & Things del 2015, sobre una actriz joven que trata de librarse de una gama de adicciones. Es simplemente algo con lo que vives y que haces cada día, cada hora, por el resto de tu vida.

Señaló que el elenco habló de la obra en centros de recuperación y la presentó ante adictos y terapeutas durante su desarrollo y producción en Londres.

La pregunta tácita que pende sobre muchas de estas obras es: ¿superarán los adictos sus adicciones? En la mayoría de las obras lo hacen, pero la amenaza de una recaída era parte de I Was Most Alive With You de Craig Lucas, sobre un padre e hijo en recuperación.

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Lucas, de 68 años, tiene 15 años sobrio, y coincidió en que el ebrio o drogadicto empedernido puede ser un personaje fascinante. Pero agregó que la vida sobria, y el teatro, también tienen mucho que ofrecer.

Los personajes en I Was Most Alive, comentó, lidian con la impotencia, y con aprender a vivir con dignidad con lo que la vida les presenta.