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nytimesinternationalweekly - 05/12/19 - 06:00 PM

Cambia la política británica: cae el dominio laborista en pueblos mineros

Un tejido social que se desgasta y la corrosión de mucho tiempo en la oportunidad económica, ha creado un ambiente volátil en Ashfield: antiinmigrante, desconfiado de la élite política y receptivo a los llamados populistas de la derecha.

Natalie Fleet (der.) espera dejar huella con electores laboristas que también eran partidarios fuertes del Brexit. Foto/ Andrew Testa para The New York Times.
  • Mark Landler

KIRKBY-IN-ASHFIELD, Inglaterra — Las casas de ladrillo rojo en este poblado tienen mucho tiempo de erguirse como parte del muro rojo en la política británica, el bastión proletario de pueblos mineros de carbón e industriales en el centro y norte de Inglaterra que votaban habitualmente por el Partido Laborista.

Así que cuando Natalie Fleet, la candidata laborista al Parlamento, tocó a la primera de esas puertas recientemente, y la mujer que le abrió, Donna Savage, le dijo que pensaba votar por los conservadores en la elección del 12 de diciembre, era una señal de cuánto ha cambiado la política británica.

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Quiero que se haga el Brexit, indicó Savage, profesora de 43 años y votante laborista de toda la vida, a Fleet, haciendo eco a una frase usada frecuentemente por el primer ministro conservador, Boris Johnson.

Johnson ha prometido sacar a Gran Bretaña de la Unión Europea con rapidez. Espera usar ese mensaje para atraer y convertir a los electores hartos en este distrito, más del 70 por ciento de quienes votaron por salir de la UE en el 2016.

Esa frustración, combinada con un tejido social que se desgasta y la corrosión de mucho tiempo en la oportunidad económica, ha creado un ambiente volátil en Ashfield: antiinmigrante, desconfiado de la élite política y receptivo a los llamados populistas de la derecha.

Es como que el país se está volteando de cabeza, dijo Lee Anderson, de 52 años, exiliado del Partido Laborista y ex minero de carbón que es el candidato del Partido Conservador en Ashfield. Por extraño que parezca, Boris y Donald Trump conectan con los electores de clase obrera. A la gente le gusta el lenguaje sencillo.

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Los conservadores, argumenta Anderson, encarnan mejor los valores tradicionales que las personas en Ashfield quieren preservar. Sin las minas de carbón y las fábricas, afirmó, el Partido Laborista ya no tiene un público cautivo de idiotas útiles para sus políticas anticuadas.

Aun así, Anderson no tiene una buena respuesta a cómo Johnson reconciliará las políticas que impulsan su campaña de Brexit con la añoranza en el centro de Inglaterra de un regreso a la clase de economía industrial tradicional que impulsaba al país en los años 60.

Aún hay algunas personas que no olvidarán —que no pueden olvidar— que los conservadores cerraron las minas, señaló Jon Ball, director de contenido en el periódico local, The Mansfield and Ashfield Chad, de las minas de carbón. Pero hay muchas más que ya le dieron vuelta a la página.

Anderson ahorita va a la par con el candidato independiente, Jason Zadrozny.

Las personas pedían a gritos algo diferente, y supongo que somos un conducto para eso, expresó Zadrozny. Yo ofrezco lo que realmente quiere la gente de los conservadores, que es el Brexit, pero sin el elemento de derecha fanática de ellos, indicó.

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Pero Theresa Woodland, estilista jubilada de 60 años, le dijo que pese a lo mucho que apreciaba su labor por el distrito, iba a votar por el Partido Laborista.

Si voto por ti, creo que Boris ganará, le dijo. Si el Partido Laborista gana, creo que Ashfield se beneficiará.