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nytimesinternationalweekly - 08/9/19 - 06:00 AM

Bancos temen que estalle la guerra monetaria

La reducción de las tasas de interés, la devaluación de las monedas, y los bajos niveles de inflación son el caldo de cultivo que puede propiciar una batalla financiera entre las grandes potencias.

Se espera que el Banco Central europeo, en Frankfurt, Alemania, recorte las tasas aún más hacia territorio negativo en septiembre. (Michael Probst/Associated Press)
  • Jeanna Smialek y Karl Russell

Más de 30 bancos centrales de todo el mundo han recortado las tasas de interés este año, al tiempo que los países se movilizan para apuntalar sus economías en medio de crecientes preocupaciones por el crecimiento global, los conflictos comerciales y la amenaza de un Brexit caótico.

India, Tailandia y Nueva Zelanda bajaron inesperadamente las tasas o las recortaron más de lo esperado recientemente. El 15 de agosto, México sorprendió a algunos economistas al recortar su tasa de interés de referencia por primera vez desde el 2014. Y mientras el presidente Donald J. Trump exhorta a la Reserva Federal a seguir bajando su tasa de interés de referencia, muchas de las economías más grandes del mundo también han comenzado a reducir los costos de préstamos o están considerando hacerlo.

Las medidas ponen fin a una era en que los principales bancos centrales esperaban, y en algunos casos intentaron, que las tasas bajas y los grandes balances generales —características de esfuerzos de recuperación tras la Gran Recesión— regresaran a niveles normales.

Ahora, los creadores de políticas están reorientando sus esfuerzos a fortalecer sus economías contra los riesgos de una recesión. La última vez que muchas de las principales economías del mundo recortaron tasas o consideraron un estímulo al unísono fue durante la crisis financiera, de acuerdo con datos de Refinitiv.

Muchos analistas dicen que las acciones podrían ayudar a prevenir un doloroso bache económico. Pero hay un peligro: también podría propiciar una carrera de política monetaria hacia el fondo.

Tradicionalmente, los banqueros centrales han recortado las tasas de interés o comprado bonos para estimular el gasto y los préstamos internos. Pero en muchos lugares, la inflación y las tasas de interés están atoradas en niveles históricamente bajos, así que los creadores de políticas tienen menos margen para fomentar el préstamo y el gasto con dinero barato. Como resultado, los recortes a las tasas podrían enfocarse cada vez más en mantener las divisas baratas.

Una divisa más barata le permite a un país exportar más bienes y servicios al tiempo que hace que las importaciones sean más costosas, ayudando, de hecho, a apuntalar los precios nacionales.

Podríamos estar viendo cada vez más un mundo donde el tipo de cambio se vuelve el objetivo de la política monetaria, de las tasas de interés, dijo David Woo, director de investigación de divisas y tasas de interés globales en Bank of America Merrill Lynch. No hay crecimiento, no hay inflación, así que puedes justificarlo, estamos debilitando la divisa para importar inflación.

Los bancos centrales siempre han vigilado los niveles de divisas, y sus cambios en las tasas de interés las afectan. Pero la mayoría ha evitado vincular explícitamente las decisiones monetarias a divisas extranjeras por temor a ser llamados manipuladores, lo que podría conllevar riesgos geopolíticos.

Jeremy Stein, ex gobernador de la Reserva Federal en Estados Unidos, advirtió que si los bancos centrales competían cada vez más en divisas extranjeras, el riesgo no llegaba a una guerra de divisas a gran escala, pero podría desatar una especie de alivio competitivo —una prisa por recortar las tasas primero para cosechar los beneficios monetarios.

El Banco de Japón ligó la moneda a una potencial medida de política monetaria en febrero cuando su líder dijo a legisladores que podría verse obligado a decretar un estímulo adicional si el yen se seguía fortaleciendo. De lo contrario, argumentó, la inflación peligrosamente baja de la nación podría disminuir aún más.

En un mundo con tasas de interés ya bajas, el entorno internacional cobra más importancia, porque la depreciación de la moneda es la única opción que resta, dijo Joseph Gagnon, economista en el Instituto Peterson para Economía Internacional. Y sin duda eso tiene problemas, porque la depreciación de la moneda es un juego de suma cero: cualquier cosa que consigas, el otro tipo pierde.

Trump, por su parte, está convencido de que otros bancos centrales establecen políticas fáciles a fin de devaluar sus monedas. A menudo sugiere que la Fed debería tratar de ponerse al día.

Se anticipa que el Banco Central europeo recorte aún más las tasas hacia territorio negativo en septiembre.

Datos dados a conocer recientemente indicaron que la economía alemana, que depende de la manufactura, se precipitaba a la recesión y que la producción industrial china se expande a su ritmo más lento en casi 20 años.

Esas preocupaciones podrían impulsar a la Fed a efectuar recortes en las tasas más allá del cuarto de punto de julio, pero es poco probable que ceda a la presión de Trump de recortarlas rápidamente para reducir el valor del dólar, que se ha mantenido relativamente estable durante años.

Aún si los gobiernos no llegan a una guerra monetaria, la política enfocada en las divisas podría seguir siendo una realidad mientras persista la guerra comercial, argumentó Woo.

Antes, los tipos de cambio eran una idea secundaria de la política monetaria. Ahora, las divisas extranjeras han pasado al centro del escenario, dijo.