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nytimesinternationalweekly - 09/9/19 - 09:45 AM

Aumenta el rechazo de las japonesas hacia el matrimonio

En una sociedad profundamente machista, donde el rol de las mujeres estuvo tradicionalmente limitado al hogar, el rechazo de las japonesas a la institución del matrimonio es cada vez más evidente, ya que prefieren dedicarse a sus trabajos, a viajar, a tener una vida más plena

  • Motoko Rich

TOKIO — La novia lucía un vestido que parecía pastel de cumpleaños, con un corpiño con bordes ondulados y una enorme crinolina. Momentos antes de que iniciara la boda, se quedó parada en silencio en una escalera, mientras esperaba bajar a la ceremonia.

Wow, pensó. Realmente voy a hacer esto.

Esta no era una boda convencional para unir a dos personas en matrimonio. En lugar de ello, un grupo de casi 30 amigos se reunió en un salón de banquetes en Tokio para presenciar cómo Sanae Hanaoka, de 31 años, realizaba una declaración pública de su amor por su soltería.

Quería descubrir cómo vivir por mi cuenta, dijo Hanaoka al grupo, parada sobre un escenario mientras les agradecía por asistir a su boda en solitario. Quiero depender de mi propia fuerza.

El porcentaje de mujeres que trabajan en Japón es más alto que nunca, pero las normas culturales no se han puesto al día: aún se espera que esposas y madres japonesas carguen con la mayor parte del trabajo doméstico, el cuidado de los hijos y la ayuda para parientes ancianos.

Hartas de la doble moral, las japonesas optan cada vez más por no casarse, al enfocarse en su trabajo y sus libertades recién encontradas, pero también alarmando a políticos que están absortos en el intento por revertir el declive poblacional de Japón.

Todavía a mediados de los 90, sólo una de cada 20 mujeres en Japón no había estado casada nunca para cuando cumplía 50 años, de acuerdo con las cifras del censo. Pero para el 2015, el año más reciente para el que hay estadísticas disponibles, eso había cambiado, con una de cada siete mujeres soltera al llegar a esa edad.

Y en el caso de las mujeres de entre 35 y 39 años, el porcentaje era todavía más alto: casi una cuarta parte no había estado casada nunca, en comparación con alrededor del 10 por ciento dos décadas antes.

Un creciente número de negocios hoy dirige sus servicios a las mujeres solteras. Hay salones de karaoke para solteros con zonas sólo para mujeres, restaurantes diseñados para cenar en solitario y complejos departamentales orientados a mujeres que buscan comprar o rentar casa por su cuenta.

El cambio está ligado a la cambiante fuerza laboral japonesa. Hoy, casi el 70 por ciento de las mujeres de entre 15 y 64 años tiene empleo, una cifra sin precedentes. Pero si se casan, sus carreras a menudo se ven frenadas por una oleada incesante de responsabilidades domésticas.

Hoy, las mujeres japonesas solteras con trayectorias profesionales y dinero tienen acceso a una amplia variedad de actividades y válvulas de escape emocionales que sus madres o abuelas no tenían.

Para algunas, las amigas casadas y con hijos sirven de moraleja. Shigeko Shirota, de 48 años, quien trabaja en un jardín de niños y vive en un condominio que ella compró, dice que muchas de sus amigas casadas se quedan en el hogar con sus hijos y reciben poca ayuda de sus esposos.

No es justo que las mujeres tengan que quedarse en el hogar como amas de casa, dijo Shirota. Son felices siempre y cuando estén con sus hijos, pero algunas de ellas sencillamente describen a sus esposos como un bebé enorme.

La soltería ha liberado a Shirota para viajar y dedicarse a sus pasatiempos. El verano pasado compitió como bailarina en Irlanda y luego llevó a su madre de viaje a China.

Ya no tenemos que depender de los hombres, dijo Shirota.

Algunos hombres reaccionan a las realidades económicas al rehuir también al matrimonio. Los salarios en Japón se han estancado y con la expectativa social de que los hombres deben ser el sostén principal de la familia, a muchos les preocupa que batallarán para mantener económicamente un hogar. Poco más de un tercio de los hombres de entre 35 y 39 años jamás ha estado casado, en comparación con menos de una cuarta parte hace 20 años.

Pero permanecer solteros con frecuencia no es tanto una postura deliberada sino un reflejo de que el apremio para casarse ha disminuido en la sociedad actual, dicen los expertos.

Los datos sugieren que muy pocas mujeres ven la situación y dicen, ‘no voy a casarme, señaló James Raymo, profesor de sociología en la Universidad de Wisconsin-Madison quien ha escrito sobre el matrimonio en Japón. Más bien, dijo, posponen y posponen y esperan las circunstancias adecuadas y entonces esas circunstancias nunca se alinean del todo y caen en la soltería de por vida.

Kaori Shibuya, de 42 años, tuvo una relación a largo plazo que no funcionó cuando era veinteañera. Sólo ha sostenido noviazgos ocasionales desde entonces.

No creo haber elegido un camino, dijo. Pero he tenido todas estas oportunidades en el proceso.

Shibuya dijo que algunas mujeres eligen el matrimonio porque se sienten vulnerables solas. Pero ella inició su propio negocio hace dos años —un café— y siente seguridad de poder mantenerse.

Ser soltera también tiene sus desventajas. Hanaoka, la mujer que realizó una boda en solitario el año pasado, comparte una vivienda con dos compañeras de casa. Cuando la soledad se hace sentir, pone el video de su ceremonia para recordarse a sí misma que hay gente que la quiere.

Prefiero hacer lo que quiero hacer en este momento, dijo.