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nytimesinternationalweekly - 08/9/19 - 10:30 AM

Ante el peligro de extinción, planta invade nuevos territorios

La rueda de agua es una planta carnívora que en muchos territorios ya se considera extinta; sin embargo, su aparición en ecosistemas donde nunca antes se le había visto genera sorpresa entre los expertos: o es una señal de que su desaparición no es definitiva o significa que es el inicio de una catástrofe ambiental.

“O es el sitio cero para salvar una especie o el sitio cero para un problema grande”, dijo Michael Tessler (der.). (Brittainy Newman/The New York Times)
  • Marion Renault

Tres hombres en kayaks se pasaron entre sí el brote verde, inspeccionando la planta carnívora. Para el final del día, el grupo había llenado ocho frasquitos con Aldrovanda vesiculosa, también conocida como rueda de agua.

La planta no debería estar en este pequeño estanque en el Condado de Orange, Nueva York, y presenta un problema ecológico.

En todo el mundo, la rueda de agua se está extinguiendo. Pero desde el verano hasta finales del otoño, la planta sin raíz abunda en este estanque pantanoso.

O es el sitio cero para salvar una especie o el sitio cero para un problema realmente grande, dijo Michael Tessler, uno de los kayakistas y biólogo en el Museo Estadounidense de Historia Natural.

La aldrovanda se alimenta de ostrácodos, crustáceos sin concha, larvas de insectos, renacuajos y peces pequeños. Cuando la presa estimula una de sus trampas, ésta se cierra de golpe.

Hasta hace poco, la planta flotaba en estanques y embalses en Australia, Asia, África y Europa. En los últimos 150 años, casi el 90 por ciento de su hábitat ha desaparecido y su estatus de supervivencia es extinto o no verificado en al menos 32 de los 43 países donde ocurre de manera natural.

En el 2013, Adam Cross, ecologista en la Universidad de Curtin, en Australia, viajó a Virginia para estudiar una población recién establecida de más de 25 millones de ruedas de agua, en ese momento mayor que el resto de las poblaciones del mundo combinadas.

En Virginia, la Aldrovanda está registrada como una especie altamente invasora y una amenaza potencial a plantas y peces nativos. Nueva Jersey la incluye en una lista de especies invasoras, y es considerada invasora en Nueva York.

Algunos botánicos ven a las Aldrovandas de la región como una señal de esperanza para su supervivencia global. Otros expertos lidian con la idea de si una especie en peligro de extinción también puede ser una amenaza.

¿Es posible reconciliar el doble etiquetado de una criatura tanto en catálogos de especies en peligro como en índices de especies invasoras? Es el tipo de paradoja perfecta, dijo Cross.

La Aldrovanda hizo su debut en Estados Unidos a mediados de los 70, después de intercambios entre productores de plantas japoneses y estadounidenses. Los productores en Virginia introdujeron las plantas japonesas en los estanques de patios traseros. Para finales de los 90, los trasplantes de rueda de agua en Virginia se habían convertido en poblaciones establecidas.

Por esa época, Richard Sivertsen, productor de plantas carnívoras, decidió llevarla a Nueva Jersey y Nueva York. Su hijo, Kevin, dijo, a él le preocupaba mucho que la planta se extinguiera y fuera eliminada de la faz de la Tierra.

Los biólogos no saben cómo se podría propagar la rueda de agua. Tampoco saben exactamente qué está comiendo en las aguas locales, lo que podría ayudar a cuantificar la amenaza que representa, si es el caso.

En un estudio del 2013 en Virginia, los investigadores encontraron que las Aldrovandas podían meter mil 260 filamentos en cada metro cuadrado. Pero el equipo concluyó que no estaban compitiendo con plantas acuáticas nativas.

Sin embargo, destacó Cross, una población de millones de filamentos podrían amenazar a invertebrados locales y demás fauna.

En el 2015, otro estudio en Virginia advirtió que en un solo año, la especie se había propagado de un sitio de 11 hectáreas a 63 hectáreas de pantanos abiertos a la navegación y pesca recreativas, actividades que podrían propagar aún más lejos a la especie.

En 10 países europeos, los científicos han reintroducido con éxito la Aldrovanda a localidades en las que la planta había desaparecido, dijo Lubomír Adamec, ecologista en el Instituto de Botánica de la Academia Checa de Ciencias. Científicos también trasplantaron la especie en cuatro países donde nunca se presentó de forma natural: Suiza, Alemania, República Checa y Países Bajos.

Adamec dijo que él y otros investigadores europeos creen que el rescate de especies en peligro de extinción dependerá cada vez más de trasplantes así.

Eso puede parecer como una apuesta para funcionarios de vida silvestre en Estados Unidos, quienes consideran a la prevención temprana como más barata que manejar una invasión.

Una vez que la Aldrovanda está afianzada, las opciones de manejo son limitadas. Si bien puede ser recolectada a mano, sólo uno o dos individuos pueden sembrar una población completa. La alternativa es un herbicida que mata a todas las plantas de la zona.

Los expertos han sugerido que la planta debe permanecer monitoreada, pero principalmente se le debe dejar sola.