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Nación - 29/4/18 - 12:00 AM

Quintero: El virus de la ignorancia fortalece al sida

Para el pediatra y presidente de Probidsida, el sistema de salud no es malo, su deficiencia radica en el abastecimiento de medicamentos para el VIH.

ETIQUETAS: Quintero | virus | VIH | ignorancia | fortalece | Sida |

Miriam Lasso | [email protected] | @mlasso12

Para el pediatra Orlando Quintero, la ignorancia es el peor enemigo de los pacientes con VIH/sida, y aclaró en El Trino, que Probidsida no es un negocio, sino su misión como sobreviviente al virus.

¿Por qué defiende Probidsida la obligatoriedad de la prueba de VIH antes del matrimonio?

Yo sé cómo es el golpe, cómo es vivir infectado con VIH. He visto el dolor, las lágrimas y el suicidio. Si yo puedo evitarlo con una prueba antes del matrimonio, entonces, ¿por qué no hacerlo? Por ese derecho al tercero es por el cual hacemos énfasis en que la prueba de VIH debe ser obligatoria.

Acusan a Probidsida de tener intereses económicos en la prueba obligatoria de VIH. ¿Qué opina?

Es frustrante que te digan que las pruebas de VIH es un negociado. Busquen algo más fuerte para eliminar las pruebas obligatorias. No es por dinero. Cierto que Probidsida recibe subsidio, pero lo que recibimos no cubre ni el 35% de los gastos de la fundación.

¿Qué pasa si se sanciona una ley sin este punto?

Que ellos lo lleven en la conciencia. Nadie me va a decir que yo no he peleado por los derechos de las personas con VIH. Dicen que es una ley moralista porque habla de abstinencia, fidelidad y el retraso del inicio de las relaciones sexuales, claves para la prevención del VIH. Ahora es moralista porque lo escucharon de las redes internacionales.

¿Por qué persiste el tabú con el tema VIH/sida y por qué aumentan los casos?

Panamá es caldo de cultivo para el VIH por muchas razones. Hay una crisis de valores, una crisis familiar, hay un desenfreno brutal, no hay hogares. Hay un 90% de jóvenes que no tienen hogares conformados, y el plan B es la escuela, pero hay una ley de educación sexual engavetada porque nadie ha tenido los cojones para trabajarla.

¿Prevalece en Panamá la discriminación hacia los pacientes con VIH/sida?

Además del virus del VIH tenemos otros dos virus, el estigma y la ignorancia que han hecho que tome fuerza la epidemia.

¿Aún se ve el VIH como una enfermedad de prostitutas y homosexuales?

Sí. Si es una mujer que lo padece, es un prostituta; y si es un hombre, un homosexual. El virus del VIH es un virus que produce una infección de transmisión sexual, entonces, todos estamos expuestos, porque todos somos entes sexuales. El virus tampoco tiene rostro.

¿Es racional relacionar los casos de VIH con la migración de extranjeros?

Son nuestros casos. Dejémonos de pendejadas. Sí es cierto que hay casos de extranjeros con VIH en Panamá y otras enfermedades, pero si yo fuera extranjero, también buscaría la manera de seguir viviendo. El Gobierno también debería incluirlos dentro del presupuesto. No darles el tratamiento sí aumentaría los casos.

¿Cómo es vivir con VIH/sida?

Para mí, vivir con VIH es un partner. He logrado empoderarme. Sé y asumí mi misión. Dios me dio la oportunidad de vivir. Estuve en etapa sida, con todas las luces del aeropuerto encendidas para partir. Y en esos tiempos no había medicamento. En el 1995 surgió la tripleterapia, y me devuelve la esperanza de vida.

¿En qué es lo primero que piensa un paciente diagnosticado con VIH?

Negación, no puedo creerlo, después viene una ira, ¿por qué a mí?, y posteriormente, vienen la depresión o el suicidio. Tras eso, vienen el regateo, y finalmente, la aceptación.

¿Cuál es el error de la sociedad frente a los pacientes del VIH/sida?

El estigma. A mí me llamaban el médico sidoso. Me hice público en 1998 en una conferencia de prensa, y al día siguiente tenía que atender en Chepo, tenía terror en llegar, pero lejos del rechazo, encontré lo contrario. No sufrí el rechazo en mi ambiente, lo recibí en la iglesia, fue la iglesia la que me discriminó.

¿Tiene el resto de la población con VIH la misma suerte de aceptación que tuvo usted?

Yo soy un caso especial. La gran mayoría son discriminados, y lo más triste por sus seres queridos. Los aíslan, cuando no los botan de las casas.

¿Qué experiencia le deja su lucha contra el VIH?

Le doy gracias a Dios por vivir una experiencia como esta. A través de tener la muerte por delante aprendí a valorar la vida. Yo no podía respirar, me lavaba los dientes y quedaba agotado y tuve tres meses incapacitado. Ahora veo hacia atrás y veo mi misión y estoy satisfecho con lo que he hecho, en lograr que mucha gente no se infecte.

¿Cómo fue su vida de pareja posterior al VIH?

Estuve 22 años con mi primera esposa. Si nos divorciamos, no fue por el VIH, sino por situaciones por las cuales se divorcia cualquier pareja. Ella es cofundadora de la fundación. Después conozco a la que hoy es mi esposa. La amo y vivimos en paz.

¿Qué es lo peor que ha vivido como presidente de la fundación Probidsida?

Que te difamen no es bueno. La gente te juzga por tus actos, no por tu palabra; y mis actos hablan claro a nivel de la comunidad.