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Mundo - 14/10/18 - 10:00 AM

RDC afronta una segunda oleada de ébola por el rechazo social a la enfermedad

Es difícil limitar el movimiento de personas en una región tan frágil e insegura donde las personas persiguen la paz. Es un problema.

El temor, el desconocimiento y la creencia en el poder de curanderos se encuentran detrás de esta desconfianza generalizada hacia los trabajadores de la salud.
  • Kinshasa / EFE

Una segunda oleada del virus del ébola fue decretada anoche en el este de la República Democrática del Congo (RDC), con epicentro a la ciudad de Beni, debido, en parte, rechazo social que genera la enfermedad y la desconfianza en los trabajadores sanitarios, informaron hoy a Efe fuentes del Gobierno congoleño.

Esta última ola se centra en Beni, urbe en la que se han producido el 74 % de los contagios de ébola en el último mes -que ya supera los 200 casos, 172 de ellos confirmados-, y que además hace frontera con Uganda.

"La epidemia en Beni es de alto riesgo y la situación es preocupante", dijo ayer el ministro de Sanidad, Oly Ilunga,"todavía no sabemos la escala de la misma, (pero) el epicentro que estaba en Mangina ahora está en Beni"; de lo que culpó a la reticencia de los ciudadanos a recibir tratamiento.

El temor, el desconocimiento y la creencia en el poder de curanderos se encuentran detrás de esta desconfianza generalizada hacia los trabajadores de la salud.

Aunque entre ambas ciudades tan solo distan unos 20 kilómetros, la mayor cercanía de Beni con Uganda aumenta el riesgo de propagación a países vecinos; así como la situación de inseguridad que impera en Kivu del Norte.

"Es difícil limitar el movimiento de personas en una región tan frágil e insegura donde las personas persiguen la paz. Es un problema", afirmó a Efe Ilunga, en relación a la presencia de numerosas milicias armadas y los miles de nuevos desplazados.

Los funcionarios han anunciado medidas para proteger a los trabajadores humanitarios, después de que el pasado 2 de octubre tres miembros de la Cruz Roja congoleña fueran atacados en Butembo mientras realizaban un entierro seguro de una víctima de ébola.

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Entidades como Unicef han concentrado sus esfuerzos en esferas cruciales como escuelas, donde tanto profesores como alumnos aprenden a identificar los síntomas del ébola y a lavarse con regularidad las manos, hábito que después enseñan en sus hogares.

Además, varios equipos de sensibilización -en un intento por mermar el rechazo de los líderes tradicionales- cuentan entre sus filas con supervivientes del ébola, quienes demuestran que se puede superar esta enfermedad si se es tratado a tiempo.

A fecha del pasado 12 de octubre, las víctimas mortales a causa de esta primera oleada de ébola ascienden a 130 personas, 95 de ellas confirmadas en laboratorio, según el último informe del ministerio de Sanidad.

"Los desafíos son enormes y el Gobierno está estudiando cómo sortear la dificultad (a la hora) de crear conciencia y lograr que las personas acepten ser vacunadas", afirmó hoy a Efe la portavoz de Sanidad, Jessica Ilunga.