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Mundo de Negocios - 09/9/19 - 11:00 AM

¿Por qué las personas retiradas podrían ser los clientes ideales para los vehículos autónomos?

Primero, el entorno es más sencillo y fácil de navegar para un vehículo autónomo que el centro de una ciudad bulliciosa.

Foto/Freepik

Las nuevas tecnologías, desde el Walkman hasta el iPhone, han tendido a ser adoptadas primero por los jóvenes. Sin embargo, cuando se trata de los vehículos autónomos, los primeros usuarios más lógicos son los jubilados. Esa, por lo menos, es la conclusión a la que llegó Voyage, una empresa emergente con sede en Silicon Valley. Está probando sus vehículos autónomos, o VAs, en The Villages, una comunidad de retiro en Florida con una población de 125.000 habitantes. Las ciudades de retiro son ideales para los vehículos autónomos por tres razones, dice Oliver Cameron, director ejecutivo de Voyage.

Primero, el entorno es más sencillo y fácil de navegar para un vehículo autónomo que el centro de una ciudad bulliciosa. Los límites de velocidad son menores, la disposición de las carreteras es menos compleja y hay menos autos en las calles. En segundo lugar, hay una gran demanda de movilidad. Los jubilados activos quieren ser capaces de desplazarse, pero quizá no quieren lidiar con los gastos y las dificultades de tener un auto. Para los residentes que han perdido la seguridad necesaria para manejar, pedir un vehículo cuando lo necesitan es un atractivo evidente. Los prototipos de vehículos autónomos han recibido críticas y hostilidad franca de los lugareños en algunas partes de Estados Unidos. A Voyage le han dado una cálida bienvenida en The Villages, dice Cameron.

En tercer lugar, hay un camino claro hacia un gran mercado. The Villages es la comunidad de retiro más grande de Estados Unidos y una de las zonas residenciales de más rápido crecimiento en el país. “Esperamos que sea la primera ciudad en el mundo en adoptar los VAs como el principal medio de transporte”, dice Cameron. La cantidad de este tipo de comunidades está creciendo rápidamente conforme envejece la población estadounidense.

Hay otros motivos por los que las comunidades de retiro y los vehículos autónomos combinan tan bien. La gente generalmente prefiere ir a retirarse a zonas cálidas y soleadas, así que hay pocas probabilidades de que la nieve confunda los sensores del vehículo autónomo. Debido a que las carreteras son propiedad privada, hay menos requerimiento de informes en torno a los operadores de VA y la situación regulatoria es más sencilla. Además, puesto que todos son retirados, la demanda de viajes es constante durante todo el día, lo cual debería hacer más fácil manejar las horas pico sin la necesidad de una flota más grande.

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Voyage ahora está operando seis prototipos de vehículos autónomos en The Villages, con conductores de seguridad a bordo por ahora para monitorear el desempeño y encargarse de situaciones inesperadas. También está probando el servicio en una comunidad de retiro en San José. Como parte de su acuerdo para convertirse en el proveedor exclusivo de servicios de VA en estos lugares, Voyage le otorgó una participación en la firma a los propietarios de ambas comunidades. Eso ayuda a alinear incentivos, señala Cameron. El modelo final de precios aún no se ha definido. Sin embargo, él prefiere contratos mensuales que den cobertura a cierto número de viajes (como los planes celulares que proporcionan cantidades fijas de llamadas y datos).

Remplazar la propiedad de vehículos entre las personas mayores quizá sea más fácil que proporcionar servicios de transporte colectivo para los jóvenes urbanitas. “La vanguardia de los VAs no está lista para el centro de San Francisco”, comenta Cameron. Una mujer de 93 años que viajó en uno de los autos de Voyage le dijo que recuerda haber viajado en una carroza halada por un caballo cuando era pequeña. De viejas, algunas personas vuelven a su pasado. Sin embargo, algunos estadounidenses retirados quizá ya estén viviendo en el futuro.

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