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Deportes - 10/9/19 - 12:30 AM

Panamá vivió su déjà vu ante Bermudas

Lo ocurrido en el Rommel Fernández ha sido, en parte, consecuencia de la mala planificación en la dirigencia, y en lo deportivo, la poca capacidad de los jugadores de concretar las opciones a la ofensiva.

Panamá se enfrentó a una Bermuda ordenada y que no competió errores e hizo pocas faltas. Foto Anayansi Gamez

La derrota de Panamá ante Bermudas (2-0) ha puesto a la patria futbolera en búsqueda de los responsables de un resultado que aleja cada vez más a la selección de su paso directo a la Hexagonal de la Concacaf.

Pero, además de provocar ese escozor, Bermudas revivió a todos y a cada uno de los demonios que han atormentado al fútbol nacional desde hace un tiempo: falta de gol y la incapacidad de rebelarse cuando el resultado es adverso.

La participación de Panamá en el Mundial de Rusia se hizo con un bloque de jugadores que después dejaron la selección y los que debían llenar esos zapatos, han quedado a deber.

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Para colmo de males, dentro de la Federación Panameña de Fútbol se dilató la elección presidencial y por ende, la contratación de un técnico formal, y entre interinato e interinato pasaron los meses y llegaron las competencias, entonces, ya el tiempo era un enemigo. Basta con recordar cuando se finaliza Rusia 2018, cuando se debió hacer las elecciones (diciembre) y cuando finalmente se hicieron (mayo).

Y para colmo de males, cuando por fin hay un presidente en la Fepafut, este, Manuel Arias, empieza a analizar hojas de vida de técnicos; hubo un rosario de entrevistados para escoger, de última hora, a Américo Gallego, un entrenador que no conoce Concacaf ni al fútbol panameño, pero se aventura en este barco.

Futbolísticamente se le puede reprochar al jugador que no tenga capacidad de serenarse cuando las cosas no van bien.

Ante Bermudas, como en otros partidos, Panamá demostró que no tiene gol, que le cuesta lanzar centros de calidad, si es que esa será su única arma para generar peligro, y lo peor es que no tenga la capacidad de reaccionar cuando se vea abajo en el marcador.

Lo anterior pasó en el Rommel, el domingo por la Liga de Naciones, pero también ante Jamaica y Estados Unidos por la Copa Oro (en ambos perdió 1-0), tampoco fue capaz si quiera de anotarle, producto de su falta de volumen de juego, a Colombia y Uruguay (en ambos perdió 3-0).

Ante Corea del Sur, primero, y ante Brasil, después, logró sobreponerse a un marcador adverso (empató 2-2 y 1-1, respectivamente).

Lo que sí debe dejar conforme a Gallego fue que su equipo algo entendió de su idea: presionar al equipo contrario, jugar en campo del rival, tener volumen de juego y aproximaciones, finalizar las jugadas, pero le queda al futbolista la tarea pendiente de la autocrítica y con ella tener tranquilidad cuando llega a zona de definición, porque es cierto que hay dos partidos para analizar: el funcionamiento, que se puede decir pasó la prueba porque no se jugó mal con apenas dos días de trabajo, y el que importa, el resultado, allí la evaluación es otra.

El técnico tendrá que sacar conclusiones muy rápido y con apenas tiempo para tomar decisiones cuando México se asoma en el horizonte.

La defensa tiene mucho que mejorar, el técnico tendrá que decidir si ante el Tri vuelve Fidel Escobar a la zaga o lo deja en el mediocentro; el mediocampo debe subir, pero su retroceso y comprensión de su aporte defensivo también es importante, y sobre todo buscar variantes en el ataque.

Es cierto que se jugó con dos delanteros con características distintas, pero también es cierto que han sido poco efectivos y el fútbol se gana con goles bonitos, feos o en propia puerta.