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Opinión - 19/5/17 - 12:00 AM

Nuevos enfoques en la educación

La heutagogía, el estudio del aprendizaje autodeterminado, puede considerarse como una progresión natural de las metodologías educativas anteriores.

Ramiro Campos[email protected]

Hoy en día, se puede argumentar que la rápida tasa de cambio en la sociedad y la llamada explosión de la información sugieren que ahora debemos mirar un enfoque educativo donde es el propio estudiante quien determina qué y cómo debe tener lugar el aprendizaje. Las estructuras organizativas modernas requieren prácticas de aprendizaje flexibles; y hay una necesidad de la inmediatez del aprendizaje. En respuesta a este entorno han surgido algunos enfoques innovadores que abordan las deficiencias de los métodos pedagógicos y andragógicos. Tradicionalmente, la educación ha sido vista como una relación pedagógica entre el profesor y el alumno. Siempre fue el maestro quien decidió lo que el aprendiz necesitaba saber, y de hecho, cómo debían enseñarse los conocimientos y las habilidades. En los últimos 30 años, ha habido una gran revolución en la educación a través de la investigación sobre cómo la gente aprende, y como resultado de ello, un trabajo ulterior sobre cómo la enseñanza podría y debería proporcionarse. Mientras que la andragogía (Knowles, 1970) proporcionó muchos enfoques útiles para mejorar la metodología educativa, y de hecho ha sido aceptada casi universalmente, todavía tiene connotaciones de una relación maestro-alumno. La heutagogía, el estudio del aprendizaje autodeterminado, puede considerarse como una progresión natural de las metodologías educativas anteriores -en particular del desarrollo de capacidades- y puede proporcionar el enfoque óptimo para el aprendizaje en el siglo XXI.

La distinción que Knowles (1970) estableció entre cómo los adultos y los niños aprenden fue un hito importante en las prácticas de enseñanza y aprendizaje en la educación y la formación profesionales y en la educación superior. La andragogía y los principios del aprendizaje de adultos que se derivaron de ella transformaron la enseñanza cara a cara y proporcionaron una justificación para la educación a distancia basada en la noción de autodirección. Hay, sin embargo, otra revolución en los círculos educativos que parece ir un paso más allá de la andragogía, a un nuevo conjunto de principios y prácticas que pueden tener aplicación en todo el espectro de la educación y la vida de aprendizaje.

Esta revolución reconoce el mundo cambiado en el que vivimos. Un mundo en el que: la información sea fácil y fácilmente accesible; Donde el cambio es tan rápido que los métodos tradicionales de formación y educación son totalmente inadecuados; El conocimiento basado en la disciplina es inapropiado para prepararse para vivir en comunidades y lugares de trabajo modernos; El aprendizaje está cada vez más alineado con lo que hacemos.

Los enfoques heutagógicos de la educación y la formación hacen hincapié en: la humanidad en los recursos humanos; el valor de uno mismo; capacidad; un enfoque de sistemas que reconoce la interfaz entre el sistema y el entorno; y el aprendizaje en oposición a la enseñanza. La heutagogía aborda cuestiones sobre la adaptación humana como entrar en el nuevo milenio.

Por ejemplo, actualmente existen modelos de aprendizaje basados en el trabajo que demuestran cómo integrar el desarrollo de recursos humanos y la gestión de recursos humanos (Hase, 1998) que son heutagógicamente sólidos. Estos modelos desafían nuestras maneras de pensar sobre el aprendizaje y sobre el alumno: haciendo que los profesores piensen más en el proceso que en el contenido; Permitiendo a los estudiantes dar sentido a su mundo en lugar de darle sentido al mundo del maestro; Forzándonos a entrar en el mundo del alumno; Y permitir a los maestros mirar más allá de su propia disciplina y teorías favoritas.

Docente universitario